No. No voy a decir eso de que no eres tú, soy yo, porque seria mentira. Eres tú.
De hecho, por ser como eres has convertido nuestra relación en una colección de momentos olvidables y tediosos. Porque eres una persona auto destructiva, huidiza, auto compasiva y pusilánime.
No quieres crecer, no quieres disfrutar, no quieres explorar. En la vida hay que improvisar para sentirse vivo. Hay que dejarse sorprender, cambiar de planes. Pero tú no. Tú todo lo calculas, lo cuentas, lo mides, lo pesas, lo cronometras.
Y cada vez que miras el reloj se me revuelve el estómago. ¿Qué es eso tan apasionante a lo que parece que llegas tarde cada minuto? ¿Me quieres contestar? JODER.
Espérate, que a lo mejor no es justo decir que eres tú. Puede que también sea yo… Sí, puede ser. Pero soy yo por dejarte ser como eres. Soy yo por no haber dicho antes que me faltaba el aire. Soy yo por pretender que las cosas iban bien cuando las cosas iban rematadamente mal. Soy yo por no escuchar a mi piel cuando me decía, una y otra vez, que me repugnaba la tuya.
Sí. Mi piel odia a tu piel.
Y esto es algo químico. Algo que no se puede controlar. Porque para empezar, una piel nunca se equivoca. No tiene capacidad para juzgar. Son solo células que sienten. ¿Me entiendes? Una piel no sabe si el dueño de la otra piel es gilipollas o no. ¿Estamos?
Una piel no sabe si el dueño de la otra piel es gilipollas o no.
Solo sabe ser piel. Y nada más que piel. Y espérate que no he terminado.
Te decía que soy yo por haber sido como tú. Por haber renunciado a mí. Soy yo por haber dejado de vivir por mí para morir contigo lentamente.
Por eso comprenderás que me tengo que ir. Ninguno de los dos se merece estar pasando por esto.
(...)
Y luego, una cosita. Que… estoy viendo a alguien desde hace tiempo.
(…)
Fragment de diàleg del curt "Por ser como eres"
d'Álvaro Fernández Armero

